La apuesta de la UE por la agricultura intensiva hace fracasar los objetivos de la Red Natura 2000

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Tras quince años de seguimiento de especies amenazadas, un estudio señala que la Política Agraria Común de la Unión entra en conflicto con su estrategia de protección de la biodiversidad

sison comun
El sisón común se ha reducido anualmente en la zona de estudio un 7,5% durante quince años / Francesco Veronesi

“Las poblaciones de aves de los campos de cultivo de la Red Natura 2000 se están extinguiendo de igual modo que en zonas no protegidas porque la intensificación agrícola también afecta a estas áreas que supuestamente hay que preservar”. Es el dictamen que realiza Carlos Palacín, uno de los dos investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN, adscrito al Consejo Superior de Inverstigaciones Científicas, CSIC), junto a Juan Carlos Alonso, que acaban de publicar el estudio Failure of EU Biodiversity Strategy in Mediterranean farmland protected areas (El fracaso de la Estrategia de Biodiversidad de la UE en tierras de cultivo protegidas del Mediterráneo) en el Journal of Nature Conservation.

La investigación, llevada a cabo tras quince años de seguimiento de especies amenazadas que habitan la península Ibérica, señala que las aves de los campos de cultivo integrados en la Red Natura 2000, la red de áreas de conservación de la biodiversidad de la Unión Europea, se extinguen de la misma forma que ocurre en zonas no protegidas.

Detrás de este desastre se encuentra la Política Agraria Común (PAC) de la propia UE y su apuesta por la agricultura intensiva, que entraría así en conflicto con la estrategia de protección de la biodiversidad de la propia Unión.

QUINCE AÑOS DE SEGUIMIENTO

Alonso y Palacín han pasado tres lustros haciendo el seguimiento de especies amenazadas en una Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA), con unos preocupantes resultados que muestran un claro descenso de las poblaciones.

En concreto, han registrado declives anuales durante el periodo estudiado del 7,5% en la población de sisón (Tetrax tetrax), del 6,9% en la del aguilucho cenizo (Circus pygargus), del 6,1% en la ganga ortega (Pterocles orientalis) y del 1% en la avutarda. “Estos datos son especialmente graves porque se trata de especies amenazadas a escala mundial cuyas principales poblaciones sobreviven en los campos de cultivo mediterráneos de la península Ibérica”, apunta Alonso, quien remarca que “de hecho, es por esas especies por las que la legislación de la Unión Europea protege estas áreas”.

El investigador expone que los resultados del estudio, que son extensibles a otras especies de áreas agrícolas, “confirman que la comunidad de aves de los cultivos mediterráneos se encuentra extremadamente amenazada y cuestionan seriamente la estrategia de protección de la biodiversidad de la Unión Europea en dichas áreas”.

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