Descubierta una nueva falla en el Mar de Alborán

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El descubrimiento obligará a reconsiderar los riesgos geológicos marinos en la zona

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  • El descubrimiento obligará a reconsiderar los riesgos geológicos marinos en la zona, ya que la evolución y crecimiento de fallas recientes puede producir, potencialmente, sismos de mayor magnitud que en fallas ya formadas
  • La fractura originó el terremoto de magnitud 6,3 que sacudió Melilla y varias zonas de Andalucía el 25 de enero de 2016

Una nueva falla en el mar de Alborán es la causante de “terremotos de magnitudes relativamente altas”, como el de magnitud 6,3 en la escala Richter que afectó a la ciudad de Melilla y varias zonas de Andalucía el 25 de enero de 2016. Ésos son, entre otros, los resultados de una investigación publicada en la revista Tectonics, que permiten establecer potenciales riesgos geológicos en el mar de Alborán.

alboran-seaEl equipo internacional de científicos liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en el que participa un investigador del Instituto Geológico y Minero de España, David Casas, sitúa la nueva falla en los límites entre las placas tectónicas euroasiática y africana en el mar de Alborán, la parte más occidental del Mediterráneo.  Hasta ahora, la principal falla conocida en esta zona era la de Al-Idrisi. David Casas, centrado en el estudio de las inestabilidades sedimentarias dentro del proyecto, nos explica cómo consiguieron, poco después de la crisis sísmica, tiempo de barco en el buque de investigación oceanográfica Hespérides para estudiar lo que había sucedido en el fondo marino en la zona donde se localizaban los epicentros de la secuencia sísmica. Para estudiar la morfología y estructura del fondo y subfondo emplearon técnicas geofísicas de muy alta resolución como las sondas multihaz y la paramétrica. Los datos obtenidos han permitido, comparándolos e integrándolos con datos terrestres y marinos previos descubrir que “se está generando una nueva zona de falla que por el momento produce escasa deformación en el fondo marino”, indica Casas. El mar de Alborán es una zona con altos riesgos geológicos marinos y una amenaza sísmica significativa. El descubrimiento de esta nueva zona de falla a varias decenas de km hacia el Oeste respecto a la falla de Al Idrissi nos obligará a reconsiderar estos riesgos, ya que la evolución y crecimiento de fallas recientes puede producir, potencialmente, sismos de mayor magnitud que otras ya formadas, concluye Casas.

“Tras el terremoto de enero de 2016, que causó daños notables en Melilla y otras ciudades marroquíes, nos propusimos cartografiar el fondo marino y estudiar la sismicidad de la zona, ya que no se correspondía con la posición de la falla de Al-Idrisi, que afecta a la zona central y sur del mar de Alborán. Nuestra investigación confirma que la sismicidad inicial está asociada a una falla en un estado inicial de formación, que tiene una dirección Noreste-Suroeste y que produce escasa deformación en el fondo marino”, indica Jesús Galindo-Zaldívar, investigador en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (centro mixto del CSIC y la Universidad de Granada) y principal autor del trabajo.

Entre las conclusiones del estudio, destaca también que continúa la formación del arco de Gibraltar entre Iberia y África con la migración de la deformación tectónica hacia el Oeste. En cuanto a la sismicidad, esta se extiende también hacia el Norte, afectando a la región del Campo de Dalias, en Almería. La investigación se enmarca en la campaña INCRISIS de geología y geofísica marina llevada a cabo a bordo del buque Hespérides en mayo de 2016.

Riesgo sísmico “elevado”

La nueva zona de falla localizada, que se extiende hacia Marruecos, fue asimismo la causante de otros dos terremotos registrados en 1994 y en 2004. Este último, de magnitud entre 6,1 y 6,3 grados en la escala de Richter, afectó principalmente a la región de Alhucemas, en el norte de Marruecos, y causó más de 600 muertes.
“En el seísmo de 2004, los eventos de mayor magnitud no se relacionaban directamente con ninguna falla conocida en superficie. Por eso era importante para nosotros conocer la tectónica en tierra y mar. Además, estudiamos tanto la zona afectada por la sismicidad como la propia falla de Al-Idrisi”, destaca Gemma Ercilla, investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar. Y agrega: “La existencia de deslizamientos submarinos y fallas recientes menores en la zona del epicentro confirman la actividad tectónica de esta zona de falla incipiente con elevado riesgo sísmico”.

Esta investigación es fruto de la coordinación y colaboración del CSIC, la Universidad de Granada, la Universidad de Jaén, el Real Instituto y Observatorio de la Armada-San Fernando, el Instituto Geológico y Minero de España, el Instituto Español de Oceanografía, el Instituto Hidrográfico de la Marina, Université Sorbonne de París, Université Mohammed Premier Oujda, Université Mohammed V-Agdal-Rabat y Université Abdelmalek Essaadi- Tetouan.