Un ‘big bang’ en femenino para la ingeniería

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De las diez titulaciones con mayor tasa de empleabilidad señaladas por el INE, siete son ingenierías

La falta de referentes, la arraigada combinación de estereotipos y roles, la dificultad de las Matemáticas y la poca visibilidad de utilidad social mantienen en solo un 21% la tasa de mujeres en los grados técnicos, un déficit que preocupa a universidades y Administración. De las diez titulaciones con mayor tasa de empleabilidad señaladas por el INE, siete son ingenierías; en tres de esos grados, además, las chicas tienen un 100% de ocupación laboral

La foto fija de la biblioteca de Antigones de la Universidad Politécnica de Cartagena, un hervidero de neuronas, apuntes y libros en plenos exámenes de enero, ofrece el palmario reflejo del alarmante -y creciente- déficit de mujeres que cursan grados de ingeniería: por cada cinco puestos de estudio ocupados por chicos, solo en uno se sienta una chica. Las mujeres son mayoría en la universidad, pero las carreras técnicas apenas tienen un 21% de alumnas matriculadas en la Región, una desproporción ya superada en otras áreas de Ciencias que preocupa a universidades, empresas y Administración, conscientes del ‘agujero’, que se adentra después en igual tasa en la industria murciana y mantiene a las chicas alejadas del sector con mejores perspectivas laborales.

La acusada falta de referentes femeninos -intente citar de memoria los nombres de cinco ingenieras célebres-, estereotipos enraizados ya en el parvulario, el recelo hacia la dificultad intrínseca de las Matemáticas y la poca visibilidad de la utilidad social de las ingenierías empujan a las chicas a decantarse por carreras sanitarias, humanidades y ciencias sociales.

El déficit de mujeres en los grados de ingeniería, un desfase común en todos los campus occidentales, es todavía más acusado en la Región, donde las dos universidades públicas -la de Murcia (UMU) y la Politécnica de Cartagena (UPCT)- asisten con preocupación al descenso progresivo de estudiantes en sus aulas de los grados técnicos. Las chicas son mayoría en las dos instituciones públicas murcianas (55%), pero cuando se desagregan los datos de las titulaciones de ingeniería, el porcentaje se desploma hasta el 21% de alumnas. Con la única excepción de Arquitectura, donde ellas mantienen desde hace años una paridad casi exacta, relacionada, creen en la UPCT, con la vertiente artística de la disciplina

Antes que en el instituto, en los primeros juegos de infancia y la distribución de las tareas del hogar, sitúa la doctora en Derecho y experta en políticas de género Gloria Alarcón la génesis de un sesgo con consecuencias. «Los videojuegos están pensados por y para chicos, los roles los distribuyen ellos, y terminan orientando a las mujeres hacia las profesiones peor remuneradas», denuncia.

El reducido porcentaje de alumnas tiene su reflejo inmediato en las industrias y en las instituciones. Pocas chicas matriculadas en los grados técnicos dan lugar a menos profesoras de asignaturas de ingeniería y a un reducidísimo porcentaje de mujeres en los puestos cualificados de las industrias de la Región, que el director general de Universidades ve obligado corregir. «Hay una demanda de ingenieras importante, las empresas necesitan esa visión en femenino y la demandan», explica Monzón, a quien le preocupa también que las estudiantes se cierren la puerta al ámbito profesional con mejores tasas de ocupación laboral y remuneración salarial. La escasez de mujeres en la industria y la tecnología tiene además efecto, alerta el director de la Fundación Séneca, en el producto final, proyectado y diseñado por hombres.

El déficit ha sido diagnosticado y reconocido como un obstáculo al desarrollo de la Región por la Comunidad y por las dos universidades públicas, que han iniciado un plan de medidas para corregirlo. La primera, presentada esta misma semana en Cartagena, el programa Piedad de la Cierva, que consiste en financiar las tasas de matrícula de nuevo ingreso de las 100 estudiantes con los mejores expedientes y que quieran matricularse en un grado científico tecnológico. Las becas reivindican la figura de la prestigiosa y olvidada científica murciana Piedad de la Cierva, quien inventó para la Armada unas lentes que permitían la visión nocturna.

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