Resurección del ladrillo: arquitectos e ingenieros empiezan a salir de la crisis

0

Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, los profesionales de la construcción con carrera pasaron de la plena ocupación a un paro atroz y al éxodo

construccion

«Nos fuimos en 2010 porque queríamos crecer personal y profesionalmente, pero muchos compañeros se quedaron aquí y no había nada. La sensación general era de depresión, pesimismo y preocupación por la situación política y económica». Pilar López y su marido, ambos ingenieros de caminos, canales y puertos (civiles, si se quiere), fueron dos de los miles de profesionales que hicieron las maletas durante una crisis que golpeó hasta la extenuación al sector de la construcción. Junto con arquitectura, fue una de las profesiones más afectadas en un campo que aprecia ahora una cierta mejora, aunque todavía se encuentra por debajo de los niveles anteriores a la recesión.

«El mayor impacto llegó en 2011, cuando se pasó de una situación de casi pleno empleo, con poco más del 1% de paro, a casi el 15%, lo que elevó a más de 3.000 la cifra de colegiados sin trabajo», indica la responsable de Formación y Empleo del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (CICCP), María Ángeles Martín, quien añade que, desde entonces, y en buena medida gracias a la internacionalización, se ha revertido la situación de paro, próximo ahora al 6%. «Unos 1.400 colegiados», puntualiza.

En ocasiones, la salida al extranjero se ha producido en condiciones precarias, mientras que aquellos que han conseguido quedarse en España han tenido que aceptar condiciones muy diferentes a las de las épocas doradas, en las que un recién titulado con contrato laboral podía ganar unos 35.000 euros anuales, frente a los actuales 28.000 que marca el convenio. La reactivación del sector también se aprecia en el tiempo que tarda un titulado en acceder a su primer empleo. «Hasta hace un año, tardaban el doble que ahora, hemos pasado de un año o un año y medio a seis o nueve meses, y se ha vuelto a activar la oferta nacional», apunta María Ángeles Martín.

Pero no parece haberse activado lo suficiente. En grandes números, de los 24.000 profesionales en activo registrados en el CICCP, alrededor de 4.000 se encuentran censados fuera de España, aunque se sabe que hay más repartidos por países como EEUU, Reino Unido, Chile o Perú. «Salen más con empresas externas que con las españolas, a veces también a través de las UTE (Uniones Temporales de Empresas)», especifica.

columnas-piedra

 

La ingeniera Pilar López recuerda que nunca faltó trabajo tras completar sus estudios en el año 1999, pero explica que llegó un momento en el que a su marido le ofrecieron un puesto con una empresa española en Qatar. «Era 2010, y él entonces trabajaba en una de las primeras constructoras implicadas en la Gürtel. Habían empezado a caer los proyectos y yo, por mi parte, estaba en la sección inmobiliaria de un banco. Me pareció interesante el cambio y decidimos irnos». Y de Qatar, a Singapur. El viaje duró siete años y, ya de vuelta a España, ve la situación con moderado optimismo. «Las empresas españolas son muy competitivas en los mercados internacionales porque los sueldos son bajos y hay gente con muchas ganas que no tiene la posición asegurada como en otros países», opina López, quien cree que en el mercado nacional no hay muchas esperanzas. «Va a mejorar un poco, pero más por proyectos de operaciones y mantenimiento que por grandes obras», explica.

La diversificación ha llevado a estos profesionales, tradicionalmente centrados en la obra civil y la consultoría, a otros derroteros como la docencia, el márketing, la energía, el agua o la logística. En todo caso, el paro no afecta por igual a todos los tramos de edad, ya que se aprecia un mayor empleo en los menores de 35 años, entre los que, a fecha de abril, sólo había un 10% sin trabajo, que entre los ingenieros de 45 a 55 años, que han sufrido en mayor medida los ajustes de las empresas nacionales, asume María Ángeles Martín.

Leer más en EL MUNDO