La tortuosa construcción del puente más largo del mundo sobre el mar

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El viaducto, compuesto por puentes, túneles submarinos y una isla artificial, acumula un retraso de dos años

 

Se miren por donde se miren, las cifras del viaducto sobre el mar más largo del mundo que unirá por carretera la ciudad de Hong Kong con Macao y Zhuhai, en el sur de China, no dejan a nadie indiferente: 55 kilómetros de longitud a base de puentes, túneles submarinos y una isla artificial erigida en mitad de las aguas; 400.000 toneladas de acero utilizadas en su construcción, 60 veces la cantidad que se necesitó para levantar la torre Eiffel de París; y más de 16.000 millones de euros de presupuesto convierten a esta monumental obra de la ingeniería civil en uno de los proyectos más complejos jamás ejecutados por la mano del hombre.

Este macroproyecto, cuya idea ya aparece esbozada en algunos documentos de los años ochenta, nació auspiciado por las autoridades locales y de Pekín con el objetivo de unir las dos orillas del delta del río de la Perla y de dar un empujón a la economía de una zona de vital importancia para el país. Allí, además de las excolonias de Macao y Hong Kong (portuguesa y británica, respectivamente), se encuentran otras grandes ciudades como Shenzhen —el Silicon Valley chino— y Cantón, en una región que aporta el 9,1% del PIB nacional, gestiona el 26% de sus exportaciones y suma una población de más de 60 millones de habitantes, similar a la de países como Reino Unido o Francia.

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