Ingenieros europeos ya es hora

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El Parlamento de Canarias, ha presentado la proposición no de ley, sobre la adaptación definitiva y consensuada del ejercicio de la profesión y el acceso a la función pública, tras la reforma universitaria del Plan Bolonia, del Grado en Ingeniería Civil para su tramitación ante el Pleno

La Mesa del Parlamento, en reunión celebrada el 3 de junio de 2021, adoptó el siguiente acuerdo:

El Parlamento de Canarias insta al Gobierno de Canarias para que, a su vez, inste al Gobierno de España a:
Trabajar en la adaptación definitiva y consensuada del ejercicio de las profesiones y el acceso a la función pública, tras la reforma universitaria del Plan Bolonia, para los grados en Ingeniería Civil, tal y como se recomienda desde el Consejo de la Unión Europea, dado que Canarias cuenta con dos escuelas de Ingeniería Civil, una en cada provincia, y cerca de una treintena de titulaciones de grados en Ingeniería y Arquitectura en sus universidades públicas, igualmente afectados.

Desde el colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas nos alegramos de que por fín una administración tan importante como el Parlamento de Canarias se haga eco de una reivindicación que nuestro colectivo lleva años haciendo y que pone de manifiesto la injusta situación que se ha creado de manera artificial en España con la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior en el campo de la ingeniería en nuestro país tras la reforma universitaria del Plan Bolonia.

Descarga la resolución integra aquí:
https://www.parcan.es/files/pub/bop/10l/2021/279/bo279.pdf

Veintitrés años después de la Declaración de la Sorbona, las carreras universitarias de ingeniería en España siguen teniendo pendientes algunos de los retos clave de la educación superior como son el reconocimiento de las titulaciones o la promoción de la internacionalización y la movilidad, ¿Por qué sucede esto en nuestro país?

La declaración de la Sorbona fue uno de los hitos precursores del Espacio Europeo de Educación Superior (EEE’S), que quedó cristalizado en La Declaración de Bolonia el 19 de junio de 1999 que estableció un plazo para la realización del EEES que concluía en el año 2010. Entre el 12 y el 14 de marzo de 2010 se reunieron en Budapest y en Viena 47 ministros de países europeos y vio la luz la «Declaración de Budapest-Viena sobre EEE’S», que supuso la implantación oficial del Espacio Europeo de Enseñanza Superior.

El objetivo de los representantes de los países que intervinieron en el Proceso de Bolonia era instituir un sistema de Grados académicos estandarizados y comparables que garantizaran una enseñanza de calidad y asumir un marco europeo en la enseñanza superior.

En España se promulgaron una serie de disposiciones para la adaptación del sistema universitario español al Espacio Europeo de Educación Superior, entre las que destaca el RD 1393/2007, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, y su desarrollo normativo posterior. Estas normas, de conformidad con la Declaración de Bolonia y otros Manifiestos suscritos por los Ministros de Educación europeos, establecen una educación universitaria estructurada en tres ciclos: Grado, Máster y Doctorado. El nivel de Grado se equiparaba al de los licenciados, arquitectos e ingenieros del anterior sistema universitario, desapareciendo la diferenciación de estos últimos con los diplomados, arquitectos técnicos e ingenieros técnicos, o por lo menos, esta era la teoría.

La realidad en el campo de la ingeniería en nuestro país es otra, efectivamente se eliminaron las anteriores titulaciones de ingeniero técnico, y para evitar que los nuevos graduados salieran al mercado sin atribuciones dado que no se había promulgado la necesaria ley que, de acuerdo con el mandato constitucional, regulara la actividad profesional de los nuevos ingenieros, se optó por una solución provisional que consistió en que aquellas titulaciones de Grado en Ingeniería que, cumpliendo los requisitos fijados para ellas (incluidos una duración de cuatro años y su carácter generalista) incorporaran, como parte de las competencias a adquirir, las de los actuales ingenieros técnicos (de tres años de formación y de carácter especialista), y así podrían provisionalmente, hasta que se promulgara la necesaria ley que regulara la actividad profesional de los ingenieros españoles, ejercer la profesión de los actuales ingenieros técnicos que sí disponían de ley de atribuciones.

Esta situación inicialmente transitoria y que va camino de eternizarse en el tiempo se topó con la realidad de nuestro país en torno a las profesiones reguladas. Efectivamente en España hay una serie de profesiones que están reguladas por ley pero, así como en otras profesiones se ha recorrido el camino a este cambio con total naturalidad como el derecho, en el campo de la ingeniería no ha sido así, y el resultado en el futuro puede ser un daño irreparable para estas profesiones.

El mercado laboral de hoy en día, ya suficientemente duro con unas profesiones que exigen de un esfuerzo académico notable y de una responsabilidad profesional muy exigente, demanda cada vez más profesionales formados en áreas altamente cualificadas y especializadas. La Inteligencia Artificial, el desarrollo de la tecnología BIM, el Blockchain o el siempre cotizado MBA, son ejemplos de lo que demandan actualmente las empresas.

Es el momento de adaptarnos de una vez, de que los ingenieros españoles se especialicen en aquellas materias donde el mercado laboral, las nuevas tecnologías y las empresas del futuro van a necesitar cada vez más y mejores profesionales, y que puedan ejercer su profesión sin cortapisas tal y como refrenda el Proceso de Bolonia, y lo puedan hacer aquí igual que en el resto del mundo.

Qué sentido tiene que grados generalistas en su concepción tengan atribuciones de carreras especialistas y qué sentido tiene que másteres especialistas tengan atribuciones de carreras generalistas, la realidad es que las dos soluciones son malas, los graduados porque no acceden a las atribuciones profesionales para las que se han preparado y los másteres generalistas porque no se especializan en lo que el mercado les demanda, porque…¿cuántos másteres tenemos que hacer los ingenieros españoles para ser reconocidos en nuestro propio país?

Nuestro país no se puede permitir, máxime en un campo tan importante como es la ingeniería, que intereses particulares se antepongan a los generales. La creación por parte de algunas universidades politécnicas primero, de grados blancos en ingeniería (sin atribuciones ni salidas profesionales) que tienen como único fin que el estudiante acceda a un determinado master, y segundo, la creación de programas integrados de master en ingeniería para que el alumno se matricule directamente en grado y master vulnera por completo la legislación vigente y el espíritu de Bolonia.

Ya basta de intentar perpetuar la idea de ingenieros superiores o inferiores, no es este el camino, no se puede utilizar a los estudiantes como rehenes de las decisiones que toman otros, esforcémonos por formar a los mejores ingenieros, a los más capaces, que disfruten con su trabajo y que sean útiles a la sociedad, y solucionemos los problemas actuales de la profesión, como el éxodo de ingenieros a otros lugares de Europa o del mundo en busca de unas mejores condiciones laborales y de reconocimiento profesional, algo que se está produciendo a la misma velocidad que nuestras escuelas técnicas se vacían.

Por todo esto, consideramos que es un avance y un triunfo del colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas que se haya producido una proposición no de ley de este calado por parte del Parlamento de Canarias, que esperamos se vaya extendiendo al resto de comunidades de nuestro país.

Ingenieros europeos, ya es hora.

FUENTE: CITOP