Guardianes del camino a ras de hielo

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Así se vivió desde una máquina quitanieves el inicio de la jornada del gran ‘colapso’ en Sierra Nevada

La sal ayuda a evitar el hielo, pero hay nevadas e incidentes en la carretera, como el del pasado domingo, que son imprevisibles

El cielo todavía es azul en la capital, pero hacia Sierra Nevada se funde a gris. No son nubes perfiladas, sino una neblina densa que resguarda al Veleta, dejando entrever la nieve que tiñe las cotas más bajas. A las puertas de Pradollano empiezan a caer los primeros copos, desordenados, casi imperceptibles. Atentos a los coches de Guardia Civil y Emergencias 112, Manuel Alarcón y Francisco Morillas, dos de los 160 guardianes a ras de hielo que conforman el Plan de Vialidad Invernal en la provincia, aguardan junto a dos camiones quitanieves a la espera de la evolución de la nevada. «Esto es así, está despejado, pero de pronto entra una nube, empieza a nevar y ya no sabes cómo puede acabar», relatan a medias. Es domingo, 13 de enero, y faltan siete horas para el colapso de la carretera.

Manuel Alarcón es jefe de conservación de carreteras en el centro de Las Víboras, junto a la gasolinera de la A-395. Es uno de los cinco centros de toda la provincia, y de él dependen los viales de Sierra Nevada y el área metropolitana, unos 300 kilómetros que vigilan y conservan. Cinco operadores controlan las cámaras de los túneles del Serrallo las 24 horas del día. Otros cinco vigilantes atienden a accidentes y cualquier tipo de afección en las vías, junto a siete operarios que, además de conducir los quitanieves, acuden en caso de incidencia. Hay un capataz, encargado, administrativa y jefe de operaciones.

El equipo es extenso y milimétrica, dicen, la coordinación de los miembros del centro con Guardia Civil, Emergencias, Protección Civil y administraciones: la A-395 es la carretera asfaltada más alta de Europa y cualquier precaución es bien recibida. «La carretera completa sólo se ha cortado en momentos muy puntuales. La zona superior sí se corta con más facilidad», señala Alarcón. Sí es común que haya retenciones a causa de coches -incluso autobuses, como sucedió el domingo- que se cruzan en la vía o se quedan anclados en los arcenes, generan retenciones y esto impide el paso de las quitanieves.

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