El sector de la construcción aborda su propia transformación digital

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Los usuarios comienzan a demandar infraestructuras inteligentes, conectividad y servicios de valor añadido, mientras que el mercado abre sus puertas a los nuevos competidores tecnológicos

Dentro de algunas décadas, la mayoría de los sectores de la economía no existirán tal y como los conocemos ahora: algunos desaparecerán y otros se transformarán, en mayor o menor medida. Pese a tratarse de una industria tradicional, el cambio también ha llegado a la construcción.

Los usuarios demandan infraestructuras inteligentes, conectividad y servicios de valor añadido, como se remarcó en el encuentro Construyendo el futuro con ladrillos digitales, organizado por EXPANSIÓN con el patrocinio de Accenture Strategy

Ante esta transformación, han aparecido nuevos competidores con un marcado carácter tecnológico, que ya reclaman su lugar en el sector y buscan una mayor proximidad con el cliente. Por lo tanto, el trayecto hacia el mundo digital, la capacidad de proporcionar nuevos servicios y la adaptación de las compañías al nuevo ecosistema se han convertido en aspectos capitales para el futuro de la industria.

Cambios

Los expertos coincidieron en que la construcción continuará entre los sectores más potentes del mundo, dado que mantiene una alineación natural con la proyección al alza de la población mundial. No obstante, “entrarán nuevos actores, como tecnólogos o fondos de inversión, que cambiarán la forma de trabajar dentro y fuera de las empresas en cuestiones como el empoderamiento, la cultura o el uso de la tecnología”, afirmó Víctor de Ávila, director general de estrategia de Sacyr.

En cuanto a los aspectos que las constructoras deben potenciar, De Ávila subrayó que, aunque se ha de trabajar en los costes, “la clave reside en monetizar todo el proceso de transformación digital, pasando de vender proyectos a comercializar soluciones y servicios; no se trata de ofrecer el proyecto más barato posible, sino el mejor”. Así, el responsable de Sacyr aseveró que, lejos de querer competir con las compañías que operan a precios más bajos, las grandes constructoras españolas deben poner el foco en generar una mayor disposición de pago, incrementar su prestigio e incidir en el servicio de mantenimiento.

Asimismo, recalcó la aportación de la actividad constructora a la sociedad como parte esencial de la transformación de la industria. “En muchos países, el peso de la oferta técnica, medioambiental y de seguridad es cada vez mayor en detrimento del coste”, indicó De Ávila, que subrayó que involucrar a la sociedad será “una regla no escrita” en el futuro.

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