Un departamento de Aeronáuticas solo aprueba al 0,8% de los alumnos

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La asignatura Resistencia de Materiales y Elasticidad en la Politécnica de Madrid es un embudo para terminar la carrera y su precio se dispara hasta los 1.000 euros en las últimas convocatorias

Alumnos en los pasillos de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica

Solo el 0,8% de los estudiantes que se presentaron en julio al segundo parcial de la asignatura Resistencia de Materiales y Elasticidad, de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de la Politécnica de Madrid, aprobaron el examen. Suspendieron 515 de 519. Una auténtica sangría entre jóvenes con buenas calificaciones. El vicerrector alude a la falta de madurez de los alumnos: “Puede ser que los alumnos no han entendido lo que se les iba a pedir o no lo han trabajado”.

Los alumnos que se matriculan en Aeronáuticos son de currículum brillante. Han necesitado de una nota de 11,3 sobre 14 en Selectividad para poder acceder a una carrera muy difícil. Por eso sorprende una situación como la sucedida con la asignatura, con cuatro aprobados. Estos números abren el debate sobre la forma de evaluar en la universidad, cuando en el marco del Plan Bolonia debe primar el trabajo en equipo y el seguimiento de la tarea diaria más allá de una prueba tipo test.

Ante el aluvión de suspensos, los alumnos creen que sería conveniente que un tribunal imparcial revisase el examen y determinase si los docentes han podido incurrir en responsabilidades penales y administrativas pues la dureza de la prueba no está amparada en la libertad de cátedra.

24 preguntas

EL PAÍS ha tenido acceso a las calificaciones eventuales de esta materia que fueron expuestas en la Red con una clave para que accedieran los alumnos. El examen consistía en 24 preguntas tipo test (se dan varias opciones y se marca una; si se fallaba se restaba puntuación) y tenían dos horas para contestar. Lo corregía un ordenador así que, el pasado viernes, nadie tenía esperanzas de aprobar en la revisión con los profesores del departamento de Aeronaves y Vehículos Espaciales.

Otros seis estudiantes de los 519 lograron aprobar el curso al suspender con más de un cuatro el segundo parcial, lo que era suficiente para hacer media con el examen de la primera mitad del curso. A casi todos los alumnos les sobró tiempo del examen porque no entendían que les preguntaban y eso que muchos van a una academia para preparar la asignatura. Tampoco sus profesores particulares daban crédito de la dureza de la prueba.

Aeronáutica tiene tres o cuatro asignaturas hueso. Resistencia de Materiales y Elasticidad es una de ellas. El año pasado también fue una escabechina, según los alumnos. Un auténtico embudo imposible de gestionar. Tanto, que convierte la parte práctica, una seña de identidad del Plan Bolonia, en una optativa.

“El Laboratorio de Resistencia de Materiales del Departamento de Aerotecnia no dispone del espacio ni de los equipos suficientes para realizar las prácticas de laboratorio a todos los alumnos que se matricularán en la asignatura”, se explica en el documento Guía de Aprendizaje de la asignatura. “De ahí el carácter voluntario de las mismas. Está previsto que los alumnos realicen cinco prácticas de laboratorio de carácter voluntario”.

Otros departamentos han tomado medidas ante las sangrías de suspensos que se registraban en algunas asignaturas. Es el caso de las de Física 1 o la de Mecánica de Fluidos. “Con peores resultados están introduciendo propuestas de mejora para incrementar el rendimiento de los estudiantes, respetando los resultados de aprendizaje previstos”, se explica en un “autoinforme” de esta escuela de ingeniería de octubre de 2015.

A medida que pasan los cursos, los estudiantes suenen rendir más en los exámenes, en especial cuando llegan a la especialidad. Pero aun entonces la exigencia es tan alta que el ministro José Ignacio Wert tuvo que ablandar los criterios académicos para las becas. Si se aprueba solo el 40% de los créditos de ingeniería no hay que devolverla, pero no se puede pedir otra para el año siguiente.

Esta escuela de la Politécnica goza de un gran prestigio internacional. De sus aulas salió el astronauta Pedro Duque que luego ha ejercido de profesor allí. Pero a la decana le salen competidoras. Tan solo en Madrid dos campus públicos (Carlos III y Rey Juan Carlos) y dos privados (Europea de Madrid y Alfonso X el Sabio) ofertan el mismo título.

Francisco Javier Jiménez Leube, vicerrector de Comunicación de la UPM, califica de “atípica” la situación de la asignatura de Resistencia de Materiales “porque las notas fueron mucho mejores en el primer parcial”. El vicerrector, profesor de Telecomunicaciones, recuerda que hace años en su escuela aprobó Álgebra el 0,3% de los alumnos. “El examen lo han puesto entre cinco profesores del departamento [Vehículos Espaciales], no es que a uno se le haya ido la cabeza. Puede ser que los alumnos no han entendido lo que se les iba a pedir o no lo han trabajado”. Jiménez Leube lamenta que hay jóvenes que no asisten a clase, solo van a la academia, “y a lo mejor no les enseñan lo que exigimos en la escuela”.

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