Dime qué carrera estudias y te diré cuántas asignaturas suspenderás

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Ingenierías, Física, Matemáticas y Estadística son los estudios donde los universitarios suspenden más créditos.

Toda carrera universitaria tiene asignaturas en las que conseguir el aprobado se convierte en una odisea para la mayoría de los alumnos. Pruebas cruciales que diagnostican el curso, la falta de motivación, el esfuerzo de los estudiantes o la exigencia del docente. Cuando hay aluvión de suspensos, este no suele darse en materias aisladas, sino que tiene más que ver con el tipo de estudio al que se ha accedido, la nota de corte con la que se consiguió entrar o la comunidad autónoma en la que se estudie.

Durante el curso 2013-2014, los universitarios españoles suspendieron un 22,8% de los créditos en los que se matricularon. La cifra es similar en los dos años académicos anteriores, según las tasas de rendimiento que ofrece el Ministerio de Educación desde 2012 en su informe anual Datos y Cifras del Sistema Universitario Español.

A tenor de los datos, coinciden los estudiantes con más créditos suspensos en los tres cursos analizados por EL ESPAÑOL (los únicos de los que el Ministerio facilita esta información). Son los matriculados en áreas de Agricultura, Ganadería y Pesca, Informática, Matemáticas o Estadística, Ciencias Físicas, Químicas y Geológicas e Ingenierías.

Es decir, que cuesta más conseguir -al menos- el cinco en las materias de grados como Ingeniería Agropecuaria y del Medio Rural, Ingeniería de Explotaciones agropecuarias, Física, Ingeniería informática y Matemáticas, entre otras de esta área de estudios. Les superan con creces los estudiantes de Educación Infantil, Educación Primaria, Enfermería o Medicina. Su media es brillante: suelen aprobar entre el 85% y 95% de los créditos.

“Las asignaturas que se basan en diferenciar técnicas numéricas, más enfocadas en organizar conceptos y no tanto en memorizar contenidos, entiendo que tienen cierta dificultad con respecto a otras”, explica Alejandro Hernández, profesor de Microbiología de los Alimentos de la Universidad de Extremadura que imparte clases en carreras como Ingeniería Agraria o Ciencias de los Alimentos. Hernández también destaca la madurez que van alcanzando los alumnos durante el periodo universitario, lo que también les hace mejorar sus calificaciones en los últimos cursos.

“Hay titulaciones en las que los alumnos necesitan estar mejor preparados o ser más brillantes para entrar, como es el caso de Medicina. Lo normal es que ahí haya un porcentaje mayor de aprobados que en carreras donde la nota de corte es más baja y puede acceder cualquier tipo de alumno”, señala Hernández.

LA NOTA DE ADMISIÓN DA PISTAS

Los datos demuestran que, al menos entre los cursos 2011 a 2014, los estudiantes que accedieron a carreras con mayor nota de corte (entre un 12 y un 14) son los que alcanzan un mayor porcentaje de créditos aprobados, superior al 90% en los tres cursos.

Cristina Jabato, estudiante de segundo curso de Medicina en la Universidad de Málaga, cree que la vocación, el espíritu de autoexigencia y la capacidad de estudio son las claves de los buenos resultados académicos que cosecha la mayoría de los futuros médicos.

“El porcentaje de aprobados es muy alto aunque son muy pocas las personas a las que no les queda ninguna pendiente en un cuatrimestre, pero suelen aprobarlo en septiembre”, cuenta según su experiencia. Por encima de todo, Jabato destaca la pasión que viven muchos de los futuros doctores por la profesión, lo que al final denota en su rendimiento. “Los que estudiamos Medicina lo tenemos muy claro en general, suele ser muy vocacional. Hay veces que estoy estudiando y me está pareciendo muy interesante lo que estudio, no me están pesando tanto las horas que le dedico”, asegura esta estudiante.

Sin embargo, a medida que la nota de corte decrece, lo hace también el número de aprobados. Aquellos que se matricularon en titulaciones con una nota de corte inferior a un cinco y medio suspenden un 38% de los créditos. Esta tendencia coincide con carreras menos atractivas para el alumnado, como Física, cuya nota de corte suele ser baja en la mayoría de las universidades españolas y su porcentaje de suspensos de los más elevados, según las cifras analizadas.

“Creo que el Plan Bolonia tiene mucho que ver en esto. Antes, con el plan de cinco años se daba el temario de forma más relajada y completa. Ahora tenemos un temario más comprimido que se ve en menos tiempo y nos tenemos que sacar nosotros mismos las castañas del fuego en muchas ocasiones”, explica Juan Antonio Guerrero, estudiante de último curso de Física en la Universidad de Granada.

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