Adiós al GPS: la nueva tecnología de posicionamiento en la que ya trabaja EEUU

0

Nacido hace 30 años para uso militar, el GPS se hace mayor. EEUU ya trabaja en actualizarlos con tres nuevas tecnologías que prometen renovar por completo este sistema.

GPS

Desde que entró en funcionamiento, hace apenas 30 años, y sobre todo desde que se abrió al uso civil pleno, el GPS (Global Positioning System) se ha convertido en una herramienta económica de primer orden. Según un estudio oficial de 2011, en aquel año sólo en EEUU más de 3,3 millones de empleos y 96.000 millones de dólares anuales de ingresos directos se podían atribuir al efecto de este sistema de posicionamiento y navegación, y desde entonces el uso no ha parado de crecer. El último ejemplo: no hay más que ver el éxito del juego Pokémon Go, que no existiría sin GPS.

Diseñado para el ámbito militar, donde se ha convertido en imprescindible en múltiples funciones, el GPS ha creado escuela y estimulado la aparición y extensión de sistemas análogos como el ruso GLONASS, el europeo Galileo, el chino BeiDou-2tf y el indio IRNSS. Pero los años se notan, y la tecnología se está quedando obsoleta. Hace falta un sustituto. Y el gobierno de EEUU ya trabaja en ello.

Como sabe cualquiera que haya usado el móvil (o cualquier otro navegador) para llegar a un sitio, el GPS puede ser un amigo caprichoso. El punto que nos representa puede aparecer en mitad de los edificios a un lado de la carretera que transitamos, o saltar bruscamente de un sitio a otro sin previo aviso modificando la ruta que estábamos siguiendo cuando ya es demasiado tarde. Dentro de los edificios habitualmente no funciona, e incluso en ciudades con bloques altos (cañones urbanos) o en valles profundos, simplemente nos deja tirados cuando más lo necesitamos. Y si esto es un problema en el mundo civil, imagine en el militar. Que, al fin y al cabo, fue el que desarrolló este sistema de localización y navegación, para sus propios fines: guiar vehículos y munición.

Los satélites GPS llevan a bordo un reloj atómico ultrapreciso y emiten cada 30 segundos un mensaje con la hora y posición exacta

Para una unidad militar perderse puede ser mucho más que una molestia. Pero puede ser incluso peor: el GPS ya está integrado íntimamente en el modo mismo de hacer la guerra de las fuerzas armadas estadounidenses, como demuestra unasomera comparación entre la Primera y la Segunda Guerra de Irak. En 1991 la inmensa mayoría de las bombas lanzadas contra las tropas de Sadam fueron de la variedad ‘tonta’, aunque el puñado de armas ‘inteligentes’ utilizadas coparan las imágenes de televisión y los comentarios. Sin embargo en 2003 la mayoría de las armas usaban sistemas de guiado, muchos de ellos basados en las señales de la constelación GPS, para obtener niveles de precisión en los ataques nunca antes imaginados. El mundo, y sobre todo los posibles adversarios futuros de EEUU, tomaron nota, y comenzaron a trabajar en sistemas para inutilizar o degradar esa ventaja. Y también para copiarla.

24 satélites a 20.200 kilómetros

El sistema GPS consiste en unas decenas de satélites (24, con algunos de reserva) que orbitan el planeta a 20.200 kilómetros de distancia dando una vuelta cada casi 12 horas; sus planos orbitales están inclinados 55 grados respecto al Ecuador. Esto asegura una cobertura global, aunque el número de satélites visible desde un punto concreto del planeta varía con el tiempo.

Satelite gps en orbita

Cada satélite lleva a bordo un reloj atómico ultrapreciso, y emite una señal portadora identificativa y cada 30 segundos un mensaje de apenas 1.500 bites que contiene la hora exacta y la posición del satélite en ese momento. El receptor de GPS identifica el satélite y determina cuánto tiempo ha tardado en llegar la señal hasta su posición: integrando las medidas de 4 satélites diferentes se puede calcular dónde está el receptor sobre la superficie terrestre (longitud, latitud y altitud) con una precisión de hasta 15 metros.

En realidad los satélites emiten dos señales diferentes, una de uso civil menos precisa (L1) y otra de uso militar que tiene mayor precisión (L2). Ambas van encriptadas y los mensajes llevan códigos de identificación para prevenir errores. Los receptores son relativamente simples y económicos, y si se mantienen en operación de modo continuo pueden refinar la posición calculada y reducir el error de posición. Habitualmente los receptores civiles incluyen mapas sobre los que se proyecta la posición calculada; los receptores militares pueden ser utilizados como mapas o bien para guiar la caída de proyectiles, como las bombas de aviación de la familia JDAM.

Leer artículo completo en EL CONFIDENCIAL.