El autobús que se mueve con fango

0

Miles de autobuses propulsados por biometano, un biogás refinado, circulan por las principales ciudades europeas. 

Con las mondas de una naranja, los rastrojos del jardín o todo lo que desaparece por el inodoro es posible generar una energía menos contaminante que la gasolina o el diésel. Útil para producir calor y electricidad, y también para poner en marcha vehículos. Por las calles de Pamplona circula el primer autobús de España propulsado por biometano, un combustible obtenido a partir del refinamiento del biogás que se genera con la fermentación de las aguas residuales. Esta fuente de energía se presenta como una alternativa con doble beneficio: contamina menos y ayuda a reducir los residuos orgánicos que se acumulan en los vertederos.

El autobús pamplonica, fabricado por Mercedes y operado por TCC, “es capaz de recorrer 1.000 kilómetros alimentado con los residuos que todos sus pasajeros generarían en un año”, afirma Miquel Torrente, director de energía del Grupo Hera. Esta compañía catalana, especializada en la transformación de desechos, lleva a cabo el proyecto junto a Gas Natural Fenosa, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, TCC (que opera el transporte público de Pamplona), FCC (la encargada de la recogida de residuos urbanos), y SODENA (la empresa pública de desarrollo de Navarra).

Tras una prueba piloto de aprendizaje para generar biometano con residuos procedentes del vertedero de Góngora (Navarra), Gas Natural Fenosa y el Grupo Hera, junto con la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, decidieron probar con los fangos de la depuradora de Arazuri. Con ellos han producido un biometano con la calidad adecuada para propulsar vehículos pesados. Además del autobús, dos camiones de recogida de residuos han sido puestos a prueba con este gas. “Los tres vehículos cumplen sus funciones igual que cuando eran propulsados por gas natural”, apunta Miquel Torrente.

“El biogás debe estar compuesto, al menos, por un 50% de metano para que sea rentable usarlo como combustible”, explica María Piedad Martínez, responsable de proyectos de biogás de Gas Natural Fenosa. Las materias primas determinan la calidad del gas que, actualmente, se puede obtener de tres maneras: a partir de desechos orgánicos sólidos, los lodos resultantes de la depuración de aguas fecales o de los residuos de las industrias ganadera y agrícola. La clave del éxito está en los sustratos ricos en grasas, hidratos de carbono y proteínas. Según el Ministerio de Agricultura y Pesca, su degradación forma grandes cantidades de ácidos grasos volátiles, unas sustancias precursoras del metano.

En España hay más de 60 plantas que usan el gas sin refinar para obtener energía eléctrica y calor, pero solo dos de ellas producen biometano, la de Arazuri y la de Valdemingómez, en Madrid. “La obtención de biometano es un proceso relativamente nuevo en nuestro país. Es un proceso de limpieza y enriquecimiento del gas para que alcance características similares a las del gas natural”, expone Martínez.

Leer artículo completo en EL PAÍS.