Una joven ingeniera predice el efecto de los dragados en el Piedras

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Cristina Aguilar crea un modelo con el que puede preverse el comportamiento de esas intervenciones en la Flecha de El Rompido y del curso del río hasta la presa de Los Machos

Es cierto que cada vez conocemos mejor el comportamiento de la Flecha de El Rompido. Numerosos estudios ponen de manifiesto, además de corroborado científicamente, un hecho que por otra parte no es nuevo y que quienes residen en la zona lo saben bien: que esta manga arenosa que se extiende frente a las costas de los términos de Lepe, Cartaya y Punta Umbría, y que se configura en torno a la desembocadura del Río Piedras, se mueve y crece un determinado número de metros al año (entre 20 y 30), provocando con ello importantes cambios que afectan, en mayor o menor medida, a todas las playas de esta zona del litoral onubense.

Pese a ello, es igual de cierto que cada vez está más claro que contra la naturaleza es muy difícil luchar y que por tanto, es muy complicado hacer frente a la dinámica y tendencia natural de este controvertido y a la vez impresionante accidente geográfico, llegándose a la conclusión de que tenemos que ser los humanos quienes tengamos que ir adaptándonos a dichos cambios, pese a las dificultades que ello acarrea.

Al menos así se podría desprender de las conclusiones a las que ha llegado la ingeniera cartayera Cristina Aguilar Correa, tras la realización de un proyecto de investigación con el que bajo el nombre de Modelado hidrodinámico de la Flecha de El Rompido y su entorno, ha profundizado en las consecuencias derivadas de los dragados en la desembocadura del Río Piedras, caracterizando la hidrodinámica de la zona mediante un modelo numérico que ella misma ha calibrado y validado.

Dicho estudio le ha servido hace unos días a esta joven de tan solo 24 años, que posee un grado de Ingeniería Civil y un máster en Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, y que trabaja actualmente en el Departamento de Puertos e Hidráulica de Acciona, para lograr un reconocimiento en la III Edición de los Premios Iiama (Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente) de la Universidad Politécnica de Valencia a los mejores trabajos académicos en Ingeniería del Agua.

Un estudio con el que esta joven investigadora ha obtenido una serie de variables, parámetros y conceptos que permitirán a otros especialistas e ingenieros, “conocer qué ocurre exactamente en esta desembocadura”. Además la aplicación del modelo, según ha detallado la propia Cristina Aguilar a Huelva Información, “tiene muchas futuras líneas de trabajo en cuanto a su aplicación”, entre ellas “modelar diferentes dragados posibles para estudiar cuáles serán sus incidencias o el impacto que tendrán tanto en la playa como en la Flecha, para así poder decidir cuál sería la mejor opción a la hora de actuar sobre el terreno”.

Aguilar ha precisado que el modelado está aplicado hasta la presa de Los Machos, por lo que su estudio “podría servir de igual forma para analizar las afecciones de cada dragado en los caños y marismas del Río Piedras, además de la Flecha”. Un hecho de suma importancia medioambiental ya que todo el entorno forma parte del paraje natural Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido.

El proyecto de investigación de la joven ingeniera incluye dos grandes objetivos. En primer lugar la realización de un modelado hidrodinámico de la desembocadura del Río Piedras. Y es que a pesar de los numerosos trabajos que ya se han realizado de la zona, para Aguilar “de cara a cualquier estudio de ingeniería, con la problemática concreta que plantea esta desembocadura y con los sucesivos dragados que se han realizado en los últimos años, es necesario realizar un estudio de clima marítimo y definir las variables que necesitamos para posteriormente poder trabajar sobre el terreno”.

En este sentido su trabajo partió de los datos que desde el año 1958 vienen ofreciendo las boyas instaladas en la zona en materia de altura media y direccionalidad de las olas (entre diez centímetros y medio metro), velocidad del viento (entre dos y cuatro metros por segundo), mareas, corrientes y otros parámetros, con los cuales creó un modelo hidrodinámico de toda la batimetría del fondo. En este apartado ha agradecido la aportación de otros datos por parte del Departamento de Geología Costera de la Universidad de Huelva “sin los cuales no hubiese podido hacer el estudio ya que con ellos ajusté y calibré los parámetros de mi modelo al objeto de que sea lo más real posible con respecto al área de estudio”.

Una vez obtuvo el modelo, la joven investigadora creó una aplicación consistente en modelar un dragado (que aproximadamente se corresponde con el que se realizó el pasado verano), para ver su influencia y afección en la hidrodinámica de la zona. Un hecho de suma relevancia ya que “al formar parte la Flecha de un paraje natural, uno de los principales efectos que tenemos que estudiar cuando se hace un dragado es si tendrá impacto en el mismo”, que las arcas de las administraciones están prácticamente vacías y, en los que por ese motivo, se hace aún más necesaria que nunca una mayor sensibilización para hacer frente a una situación que debería convertirse en Huelva casi en una cuestión de Estado.

Huelva Información también quiso hacer a Aguilar la pregunta del millón sobre la mejor opción para evitar la desaparición de nuestras playas. Una cuestión a la que la investigadora no dudó en mojarse, siendo para ella la mejor solución poder contar con una draga (o pontona con grúa) de forma permanente que permitiese realizar dragados periódicos en todo el litoral ya que “este problema no sólo se da en El Rompido, sino también en otros puntos como Punta Umbría o Ayamonte”. “Es la solución más costosa -añade-, además de una opción a corto plazo, pero para mí la única porque en esta zona la naturaleza y la dinámica sedimentaria son muy fuertes”.

Aguilar tiene muy en cuenta la protección medioambiental de que goza la zona al formar parte de un paraje natural, lo que la lleva a descartar la opción de construir espigones “porque además de ser una solución a corto plazo, propiciarían la acumulación y retención de más arena en la Flecha, así como la apertura de una nueva canal de acceso por otro punto de la Flecha, “la cual acabaría cerrándose porque el Piedras seguirá siendo un río estable y todo tendería a volver a su posición natural”.

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