Una ingeniería donostiarra aspira a liderar el mercado mundial de estructuras complejas

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La empresa construirá un ‘mecano’ de 22.000 metros cuadrados de superficie y se embolsará 13,5 millones de euros, el mayor contrato en la historia de esta firma

«Si puedes pensarlo, podemos hacerlo». Este es el lema de Lanik. Una declaración de principios que ha llevado a esta ingeniería donostiarra a pujar por los proyectos más complicados e icónicos del mundo, como la remodelación del estadio del Dínamo de Moscú, su última y más importante adjudicación.

Obras de esta magnitud refuerzan la aspiración de la compañía de liderar el mercado internacional. Así lo asegura Andrés Barbadillo, director general de la compañía, cuando afirma que «queremos ser reconocidos como los número uno en nuestro ámbito de trabajo».

El negocio de Lanik se basa en el diseño y fabricación de las estructuras que soportan las cubiertas de grandes edificios e infraestructuras, esos complicados mecanos que podemos ver cuando alzamos la mirada, por ejemplo, en un estadio de fútbol como el de Anoeta, realizado por esta firma. En su catálogo se encuentran, además de las cubiertas para estadios deportivos, las que cubren hangares de aviones o los grandes lucernarios que rematan equipamientos culturales o centros comerciales.

Especialización

La oficina técnica de Lanik se encuentra en San Sebastián (camino de Mundaiz) y la planta productiva en Asteasu. La peculiaridad de la compañía radica en su especialización en proyectos complicados que aporten valor añadido. Es decir, sus ingenieros diseñan soluciones para levantar cubiertas onduladas (caso de Anoeta) o apoyadas solo en el perímetro de los edificios, de manera que no requieren columnas que las sostengan, logrando espacios diáfanos. En otras ocasiones, se trata de diseñar estructuras preparadas para soportar movimientos sísmicos o grandes nevadas.

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