Las olas de 10 metros de Barcelona palidecen ante los monstruos de casi 30 de Galicia

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La mayor ola de la historia de España se registró en enero del 2014 en Galicia: 27,81 metros

Junto con los satélites y la tuneladora de la línea 9 de metro de Barcelona, las boyas marinas son los chismes tecnológicos más solitarios del universo. Tampoco les da tiempo a reflexionar sobre su soledad porque están trabajando las 24 horas del día, recogiendo el sentir del mar para que en tierra puedan estudiar los océanos y mejorar la ingeniería marítima. Fomento tiene desplegadas 25 estaciones flotantes por todo el litoral español, tres de las cuales están en aguas catalanas: Tarragona, Barcelona y cabo de Begur, lugar peculiar por cómo azota el viento en estas aguas del Baix Empordà.

Marta de Alfonso es la jefa del departamento de datos climáticos en aguas abiertas de Puertos del Estado y tiene a bien explicar el funcionamiento y la importancia de estas boyas, que en algunos casos incluyen una estación meteorológica. Antes, por cierto, el estudio de las olas se hacía a ojo. Y es textual: a ojo, visionando el estado de la mar desde barcos. Hasta que en los años 90 empezaron a desplegarse estas pequeñas isletas, asidas al fondo marino. Cuenta que el parámetro importante es laaltura significante, que es la media del tercio de olas más altas. Luego están las máximas, los picos más elevados, que dan para buenos titulares pero son poco representativas. Las que doblan la significante se las denomina ‘freak waves’, literalmente, olas montruosas.

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