Pioneros de las renovables: los pueblos que ensayan otros modelos energéticos

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No son muchos, y no son muy grandes, pero son un valioso ejemplo de cómo se pueden utilizan las fuentes de energía renovables para satisfacer las necesidades de sus vecinos

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Un gran cambio empieza con pasos pequeños que sirven de ejemplo y de ensayo para los que vendrán después. En España, un puñado de municipios han cogido la delantera en el cambio a un modelo energético basado en fuentes renovables, demostrando que el sol, el viento o la biomasa son todo, o al menos una parte considerable, de lo que se necesita para vivir cómodamente

Un gran cambio empieza con pasos pequeños que sirven de ejemplo y de ensayo para los que vendrán después. En España, un puñado de municipios han cogido la delantera en el cambio a un modelo energético basado en fuentes renovables, demostrando que el sol, el viento o la biomasa son todo, o al menos una parte considerable, de lo que se necesita para vivir cómodamente

ROCÍO P. BENAVENTE

Aunque se encuentran dispersos por nuestra geografía y cada uno ha elegido la opción que más le convenía, todos ellos tienen algo en común: poblaciones pequeñas, lo que facilita tanto la instalación como reunir el presupuesto, y una voluntad política decidida. Si bien muchos de estos casos no podrían llevarse directamente a las grandes ciudades, sí que sirven de valioso ejemplo. Mientras el cambio energético llega al resto de España, estos son algunos pueblos pioneros. 

Gotarrendura: renovables para Santa Teresa

En la provincia de Ávila se encuentra este pequeño municipio de unos 170 habitantes donde, según algunas crónicas de la época, nació Santa Teresa de Jesús. Por eso la villa obtuvo el título “De la cuna de Santa Teresa a Ciudad de la Ciencia y la Innovación”. Una innovación dedicada al campo de las energías renovables.

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En 2012, el pueblo pagaba unos 18.000 euros por la electricidad consumida, unos 6.000 euros más que en 2010, así que el alcalde de la época, Fernando Martín, decidió invertir en distintas opciones de energías renovables, y gracias a ello el presupuesto de 2014 se cerró con 12.389 euros dedicados al pago de la luz. Es decir, que el gasto se redujo a niveles de 4 años antes a pesar de las subidas en el precio de la electricidad.

En esos años, Gotarrendura instaló un sistema de bombeo eólico y una placa fotovoltaica que extraen el agua de un pozo a 70 metros de profundidad, un sistema fotovoltaico que presuriza y distribuye el agua a los 160 grifos del municipio y calderas de biomasa en el colegio y en las instalaciones municipales. Pero además, han convertido su apuesta por las renovables en una seña de identidad, y de hecho se pueden realizar visitas guiadas a las instalaciones fotovoltaicas que rodean el pueblo.

Muras: los parques eólicos pagan la luz

El caso de Muras es algo particular, puesto que las fuentes renovables no abastecen directamente su sistema eléctrico, pero sí van a servir para pagar las facturas de la luz de los vecinos.

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Muras, en Lugo, es el municipio gallego con más aerogeneradores. El alcalde del pueblo, Manuel Requeijo Arnedo, decidió que eso tenía que beneficiar, antes que a nadie, a sus habitantes. Así que decidió luchar contra la pobreza energética utilizando parte de los ingresos que el ayuntamiento recibe de los parques eólicos, más de 1,5 millones anuales, para pagar la factura de la luz de todo el que lo solicitase. 

El ayuntamiento de Muras ha aprobado una partida de 150.000 euros para hacerlo, y dará una bonificación anual de hasta 500 euros anuales por hogar. Eso significa que para muchas casas en Muras, pagar la luz ya no será un problema. De momento se encargan los molinos. 

Llabería: sol y viento para un pueblo aislado

Llabería es una pedanía de Tivissa, en Tarragona, en la que sus 47 viviendas y los servicios públicos del pueblo se abastecen de electricidad gracias a una instalación que combina energía fotovoltaica y eólica. El sistema está aislado de la red eléctrica general, así que son el sol y el viento los responsables de dar luz a esta pequeña localidad.

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Además de la combinación de ambas fuentes, la instalación cuenta con un contador de consumo en cada uno de los 47 hogares del pueblo. De esta forma, la compañía que gestiona el proyecto puede controlar en todo momento cuánta potencia se está utilizando y aumentarla o disminuirla según las necesidades, algo importante si tenemos en cuenta el pequeño tamaño de Llabería y que solo un puñado de sus vecinos pasan allí todo el año, si bien la población se multiplica durante el verano.

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