Las carreteras españolas van camino del ‘muy deficiente’

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El endémico mal estado de las carreteras españolas es uno de los factores que está detrás del repunte en los accidentes de tráfico que se ha producido en nuestras vías en los últimos meses.

La Asociación Española de la Carretera (AEC) ha denunciado en diferentes ocasiones el estado de la red, tanto nacional como autonómica. Y para hacernos una idea de la magnitud del problema, hay que recordar que España es el tercer país del mundo en número de kilómetros de autopistas y autovías, solo superado por China y Estados Unidos y, en total, sumando carreteras, autopistas y autovías, ocupa el décimo lugar, por delante incluso de países como Alemania.

Así, y por la falta de inversión en su mantenimiento, las carreteras españolas han pasado en los diez últimos años del aprobado a rozar el ‘muy deficiente’, según un informe de esta entidad publicado en 2016. Un trabajo en el que la AEC insiste en que habría que invertir urgentemente 6.600 millones de euros para poner las carreteras al día y actuar en varios frentes: pavimento, trazado, señales y barreras, iluminación…

Según este mismo organismo, el déficit crece un 7% cada dos años, por lo que si no se pone remedio, en 2020 habría que reconstruir la mayor parte de la red. La AEC asegura que de esta inversión, la red autonómica (75.446 km), con unas deficiencias que han aumentado un 11,5% desde 2013, debería llevarse la mayor parte. El problema es que en esta última década los presupuestos destinados al mantenimiento de las carreteras se han visto afectados por los ajustes que las Administraciones han tenido que hacer para cumplir con los objetivos del déficit impuestos por Bruselas, por lo que el futuro sigue sembrando muchas incógnitas.

Pero la AEC no está sola en su denuncia sobre el estado de las carreteras en España, según el último informe EuroRAP (Programa Europeo de Evaluación del Riesgo en Carretera) el 13,2% de las vía estatales, casi 26.000 km (no se analizan las autonómicas), presenta un riesgo elevado y un 14,1% un riesgo medio. Mientras que en las carreteras secundarias, donde se producen dos de cada tres fallecidos en accidente, el 25% de los tramos son considerados peligrosos.

Más control y menos mantenimiento

La preocupación por el estado de las carreteras ha llegado a los usuarios, que al final son quienes sufren su deterioro. Para conocer la opinión de los conductores sobre esta cuestión, la marca de neumáticos Continental y el Comisionado Europeo del Automóvil (CEA) han preguntado a los automovilistas sobre lo que creen que hacen el Estado y las CC. AA. para solucionar este grave problema.

Así, en el estudio “Red viaria, señalización y trazado”, el 90,5% de los conductores asegura que si se quiere atajar el repunte en los accidentes, las administraciones deben hacer un esfuerzo para mantener las vías en buen estado. Además, según este mismo trabajo, el 57% de los encuestados cree que es prioritario asfaltar la red, el 25% que habría que mejorar el trazado y las intersecciones y un 18,3% hacer lo propio con la señalización vertical y horizontal. Curiosamente, cuando se les pregunta si creen que las administraciones hacen el mismo esfuerzo en controlar a los conductores que en hacer desaparecer los puntos negros, en la opinión del 93,2% el control es la prioridad.

Pero el deterioro de las carreteras no se limita al asfalto, también es necesario renovar más de cien mil señales en la red del Estado y más de 280.000 en las carreteras autonómicas, según AEC. El gran problema de las señales es que el compuesto reflectante caduca a los siete años y a partir de ese momento no se puede asegurar el 100% de su visión.

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