El ‘bypass’ del AVE para reducir el tiempo de trayecto entre Málaga y Sevilla se enreda

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El Ministerio de Fomento defiende un trazado con una curva muy cerrada y sin saltos de carnero, que la Junta y los ingenieros consideran «inseguro» y «poco ambicioso»

El proyecto del ‘bypass’ del AVE para reducir el tiempo de trayecto en tren entre Málaga y Sevilla se enreda. La propuesta del Ministerio de Fomento, que ya ha superado el complejo trámite de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y pretende arrancar el año que viene, supondría una reducción del tiempo de viaje de unos 20 minutos, hasta dejarlo en una hora y 35. El trazado que defiende el Gobierno es rechazado abiertamente por instituciones como la Consejería de Fomento de la Junta, la asociación Civisur y el Colegio de Ingenieros de Caminos, que lo consideran una solución «insegura» y «poco ambiciosa» para las perspectivas de conexión que pueden llegar a tener las dos principales capitales andaluzas.

¿Cómo es la propuesta actual? Se trata de un enlace corto, de menos de dos kilómetros, a la altura del municipio de Almodóvar del Río, con una curva de radio de 500 metros (sería el único ‘bypass’ en España tan forzado) lo que obligará a reducir la velocidad de los trenes a 100 kilómetros por hora, según un informe de Fomento al que tuvo acceso SUR. Junto a este hecho, con respecto al resto de infraestructuras de este tipo destaca porque el paso de una línea a otra se hace empleando las mismas vías y escapes disponibles, sin que se hayan dispuesto unas estructuras llamadas «saltos de carnero», que son unos viaductos que permiten cruzar de unas líneas a otras sin pisarse y que aportan más seguridad a la operativa. Por tanto, ello obligará a hacer una maniobra por la cual, a lo largo de casi 1,8 kilómetros, los trenes desde Málaga hacia Sevilla tendrán que circular por el carril contrario (el que viene desdeCórdoba hacia la capital malagueña). En cambio, según el documento técnico consultado por este periódico, Fomento descarta que esta solución sea insegura porque la operativa estará controlada por el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario (ERTMS), que impedirá que dos trenes puedan ocupar la misma vía a la vez en sentidos contrarios. Esta opción costaría unos 32,1 millones.

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