Fomento se olvida de las señales de tráfico: viejas, sin renovar y sin un registro fiable

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La caída de la inversión en conservación y mantenimiento de carreteras ha provocado que en 2015 se instalaran tres veces menos distintivos que antes de la crisis

España tiene un problema de envejecimiento, no solo en el plano social sino también en las carreteras. La caída del dinero destinado por el Ministerio de Fomento a la conservación y explotación de carreteras en los últimos años y la consiguiente falta de mantenimiento ha agravado los problemas dedegradación de la red estatal. Firmes agrietados, baches y líneas de señalización prácticamente borradas son algunas de las marcas que evidencian el paso del tiempo en las carreteras españolas. Pero donde más destaca esta escasa conservación es en los elementos más visibles de las vías: las señales verticales de tráfico.

La falta de renovación de los distintivos verticales se ha agudizado a lo largo de la crisis económica en paralelo a la disminución del presupuesto del Estado para conservación de carreteras. Si cada año entre 2008 y 2010 la inversión para mantenimiento rondaba los 30 euros por persona, el pasado año no llegó a los 20 euros, según la aplicación ‘Dónde van mis impuestos’ de la Fundación Civio. El resultado de esta caída salta a la vista: en 2015, la Dirección General de Carreteras instaló tres veces menos señales que antes del comienzo de la crisis.

“La Administración está invirtiendo cantidades importantes para crear una red de carreteras de alto nivel, pero no ha tenido en cuenta el dinero que se necesita para conservarla”, asegura Jacobo Díaz, director general de la Asociación Española de Carretera (AEC). Desde 1985, la AEC elabora informes periódicos, titulados ‘Necesidades de inversión en conservación’. El último publicado, relativo a 2015, cifraba en más de 2.000 millones de euros el déficit acumulado en mantenimiento de la Red de Carreteras del Estado, de los cuales 35 millones serían los necesarios para renovar las señales verticales. El presupuesto destinado por Fomento ese año para la conservación y explotación de carreteras ascendía a los 910 millones.

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