Los demonios de Tasmania evolucionan para resistir al cáncer que ha matado al 80%

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Un estudio detecta animales blindados a los letales tumores contagiosos que exterminan a la especie

Demonios de Tasmania

El demonio de Tasmania, popularizado fuera de Australia por los dibujos animados de Warner Bros, lleva 20 años acorralado por una enfermedad letal. A mediados de la década de 1990, cuando su población alcanzaba los 140.000 individuos, los científicos empezaron a detectar tumores en los rostros de los animales. Era un cáncer contagioso, una rareza en el planeta. Los demonios, carnívoros marsupiales agresivos y similares a pequeños perros, transmitían la llamada enfermedad de tumores faciales a través de mordeduras. El cáncer, letal, se diseminaba por sus cuerpos y por la isla australiana de Tasmania, su hábitat. Desde entonces, se calcula que ha exterminado al 80% de los animales.

Pero “hay esperanza”, según el biólogo Andrew Storfer, de la Universidad Estatal de Washington (EE UU). Un equipo internacional de científicos encabezado por Storfer ha descubierto que muchos individuos presentan, aparentemente, resistencia genética a la enfermedad de tumores faciales. “En este momento es difícil decir qué porcentaje de la población es resistente al cáncer”, reconoce Storfer, cuyo grupo ha analizado hasta la fecha 294 individuos.

Sin embargo, sus datos, publicados hoy en la revista científica Nature Communications, son contundentes. “Hemos observado una rápida evolución en respuesta a la aparición de la enfermedad”, resume el biólogo. “Varios análisis estadísticos muestran que ha habido aumentos impresionantes en la frecuencia de ciertas variantes genéticas en siete genes de dos pequeñas regiones genómicas”, detalla. La mayor parte de estos genes están relacionados con el cáncer o el sistema inmune en otros mamíferos. La evolución darwinista —la supervivencia del más apto— está haciendo su trabajo en los demonios de Tasmania bajo la presión de los letales tumores faciales.

Solo se conocen otros dos tumores contagiosos, según subraya Storfer: el tumor venéreo transmisible de los perros, cuyo pronóstico suele ser bueno, y un cáncer similar a la leucemia recién descubierto en almejas y mejillones. La letalidad de la enfermedad detectada en Tasmania es excepcional.

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