Una lección de arquitectura

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Es casi un clásico -ojalá lo fuera sin el casi- decir que las escuelas pueden convertirse en la mejor lección de arquitectura para los alumnos que allí estudian. Este centro, en el corazón urbano de Sabadell, rehabilitado y ampliado por HArquitectes, es, ciertamente, una clase magistral. Veamos por qué.

Una lección de arquitectura 2
1-Aprovecha el valor material además del patrimonial: En España, la legislación, los inversores y también la mayoría de la sociedad no valoramos suficientemente el patrimonio arquitectónico reciente. Que ese asunto sea algo a corregir no exime de contemplar además otros valores, como el puramente material -la reutilización de espacios y componentes- o el carismático –sentimental y atmosférico de un inmueble-. Esta intervención para rehabilitar el colegio Sant Nicolau atesora todo ese pasado.

2-Reta, en lugar de venerarla, el alma de un edificioEl exceso de respeto suele convertirse en miedo. En arquitectura sucede cuando en lugar de rehabilitar se momifican los edificios. El alma del lugar –cuando el inmueble la tiene- debe respetarse y potenciarse, pero se mata cuando se trata de conservar entre algodones. El ala del colegio en el que han intervenido los arquitectos es la más antigua del conjunto. Data de 1959. Y tiene muros de cerámica manual colocados “con una junta muy rehundida”, explica Xavier Ros, que todavía habla de los obreros que se esmeraron en su construcción. No se puede traicionar ese cuidado. Y el estudio HArquitectes simplemente lo pone al día rodeándolo de intervenciones semi-artesanales realizadas, esta vez, con maderas o chapas metálicas.

3-Corrige el consumo energético: Hace ya un tiempo que las fachadas han dejado de hablar de poder, o de intenciones, para pasar a delatar prioridades. Las dos rehabilitadas de este edificio han sido tratadas para reducir el consumo energético. Se ha dado más importancia a la fachada sur, la que mira al patio de juegos frente a la que le habla a la calle por una razón de peso: durante años el exceso de insolación incomodaba las clases. Ahora, una nueva cámara de aire intermedia de 50 centímetros actúa de colchón térmico. Y lamas metálicas reducen la insolación y resisten los pelotazos del patio.

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